martes, 6 de diciembre de 2011

Ruidos y dos menos.




Ruido. Carros detenidos y pitidos prolongados. 50 metros más adelante hubo un accidente: al camionero se le cruzó el ciclista; un mexicano menos. Obstruyen tres carriles de los cuatro. El estéreo no sirve. Aire caliente; el calor ondula el concreto. A lo lejos, grita la ambulancia.

—Puta madre, cabrón, pinche tráfico de mierda.
—Te dije que nos viniéramos en taxi, güey.
—No seas pendejo. Igual en el taxi estaríamos aquí atorados.
—Nombre, güey. Pinches taxistas son unas vergas; se van por pinches calles bien clandestinas. ¿Ves algún taxi por aquí?
—Pues no.
—Pues es porque son unas vergas.
—Sube el vidrio, güey.
—No mames, ¿estás pendejo? Hace un chingo de calor.
—Unos toques y ya, que se arme el horno.
—Ni madres, cabrón. Hoy me terminé mi loción y no me quiero apestar.
—Pinche nena. Pásame la pipa, pues, pinche joto.
—Date un shot, güey. Ahorita llegando te das los toques que quieras.
—Sacatito pa’l conejo, loco. Ando bien erizo y estos putos nomás no avanzan.
—Chale, cabrón, nomás que me apestes.
—Lo echo para afuera.
—¡No mames! ¿Sabes qué pedo? No la traigo, güey. Yo creo la dejé en tu cantón.
—No mames. Te pasas de verga, pinche bato irresponsable. Y ahora, ¿qué, güey? ¿qué vamos a hacer?
—Pues el Tío me dijo que allá iba a haber una megatacha.
—¿Cómo?
—Pues sí, güey, una megatacha; yo me imagino una tacha del tamaño de un pastel o un pedo así.
—¿Y una fuente de LSD o qué pedo? ¡No mames, cabrón! Pinche Tío es bien verbo. Mándale un mensaje y que le tome una foto a la megatacha.
—¿Para qué?
—¿Cómo que para qué? Pues para ver si nos regresamos por la pipa, güey.
—Verga, bato. ¿Con este tráfico? No se hace.
—¿Entonces qué?
—Pues ponte pedo y ya, güey. ¿Hace cuánto que no te pones una peda peda?
—…
—Te estoy hablando, pendejo.
—Ubica ese pedo, güey. Pinche camionero pendejo.
—No, pues, con razón hay tanto tráfico.
—Pues sí, güey, pero, ¿neta tienen que dejar la bici tapando un carril? Digo, qué mal pedo por ese cabrón, pero ya fue. Que quiten la pinche bici. Están viendo el puto trafical que hay y todos ahí valiendo verga; bola de morbosos.
—Pinche bato culero.
—¿Por qué culero? Ay, güey, no mames; no se vaya a agüitar la bici porque la quiten.
—No, pues, pero… no sé.
—Qué bueno que no traes la pipa. Esa madre me hubiera malviajado.
—Ya sé, hubiera estado de la verga.
—¿Qué pasó con la megatacha?
—¿Qué pasó de qué?
—¡Pues la foto, cabrón!
—Ya ni me acordaba. Deja le marco al Tío.
—Sí, güey. Y pregúntale si él tiene hierba.
—¿Tío?
—…
—Sí, ya vamos para allá, estamos como a 15 minutos. Oye, ¿qué pedo con la megatacha?
—…
—¿Neta? Pues no, pero tenemos tequila. Mándame una foto de esa madre, ¿no?
—…
—¿Cómo que para qué? Pues para ver si nos regresamos por la pipa.
—…
—Vale, pues. Ahí nos vemos, de rato.
—¿Qué te dijo?
—Puras mamadas, pinche Tío. Mejor sí vamos por la pipa.
—No, güey. ¿Sabes qué? Ya me da hueva.
—Sí, ¿verdad? Aparte ya vamos a llegar.
—Pásame el tequila, pues.
—Date.
—Salud.
—Salud.
—Hoy me voy a poner hasta el culo, cabrón.
—¡No mames, checa!
—¿Qué es eso?
—¡Es la megatacha, cabrón!
—¡Verga! ¿Eso? ¡Pinche Tío se la rifó!
—Neta sí parece como un pinche pastel, güey.
—Parece como dios, güey. La megatacha es dios.
—¡Ya quiero llegar, cabrón! Pásame ese pinche tequila.
—Ahí te va.
—Por cierto, aquí traigo la pipa.
—¡No mames! Y, ¿por qué verga no me la pasabas?
—Pues porque huelo bien perro, ya te había dicho. Pero ten, ya me emocioné.
—Hijo de tu puta madre, dame tu puto encendedor, pues.
—Ahí te va “María”. Elévate, carnal.
—¿Ya está limpia?
—Sin semilla.
—¿Traes gotas?
—Ya te la sabes. Todo el kit.

SilencioSemáforo en rojo. Un ciclista cruza la calle. Un camión da la parada. En una colonia lejana, una madre llora porque su hijo ha muerto: se ha suicidado tras atropellar a un joven ciclista. Dos mexicanos menos. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario